La producción de aceite de palma crudo en África y América del Sur atraviesa una etapa de profunda transformación. Aunque los volúmenes aún se sitúan por debajo de los grandes productores asiáticos, ambas regiones muestran un crecimiento constante impulsado por el aumento de la demanda interna, la puesta en marcha de nuevos programas gubernamentales y la entrada de inversiones privadas de gran escala. Países como Nigeria, Ghana, Costa de Marfil, Camerún, Colombia, Brasil y Perú avanzan de manera sostenida hacia una posición más competitiva, respaldados por una mayor capacidad de transformación industrial y la expansión progresiva de las áreas cultivadas.
Este artículo propone una hoja de ruta pragmática para cerrar esa brecha y generar oportunidades de agronegocio económicamente viables. Explica cómo inversiones dirigidas en transformación —molinos de arroz, plantas de procesamiento de yuca, plantas de oleaginosas y prensas de extracción en frío— permiten retener el valor añadido en el país y reducir la dependencia de las importaciones. Describe, de forma práctica, cómo asegurar el suministro: cartografía de zonas productivas, implantación de agricultura por contrato y esquemas outgrower, refuerzo de los controles de calidad y despliegue de sistemas de trazabilidad que permitan a los compradores verificar origen y cumplimiento de normas internacionales.